¡Bailar, descansar, reírse y viajar!

¡Es viernes y ya termina la semana! Para los que quieran escuchar música y bailar, para los que prefieran dormir, para los que quieran celebrar, para los que visiten a sus abuelos, para los que se rían con amigos, para los que salgan a pasear con sus hijos y para los aventureros que empiecen un viaje. Muchas gracias a Marcela Cauvin, Gabriela Noemí Rivera Cisternas, Eliana Urazan, Lia Alienígena, ALiiz González Martínez, Gra Grace, Alma Marcelina Aguiñaga Ramírez, Raúl Panzera y Hernán Lértora por compartirnos un instante de sus vidas.

¡Por todos los niñ@s de América Latina y del mundo!

Fotografía de André Roosevelt del álbum fotográfico “Andean Paradise”. Circa 1939.

Fotografía de André Roosevelt del álbum fotográfico “Andean Paradise”. Circa 1939.

El 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas firmó La Declaración de los Derechos del Niño “a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia…”

Los paisajes del alma

Lago Moreno, Bariloche.

Lago Moreno, Bariloche: tenía 19 años cuando me enamoré de un chico de las montañas. Y cuando encontré esta fotografía, enterrada bajo cientos de fotos, lo encontré a él. Este paisaje patagónico está muy cerca de su casa.

“Independientemente de mí, crece el pasto, llueve sobre el pasto que crece, y el Sol dora la extensión cubierta por el pasto que creció o va a crecer; se alzan los montes desde muy antiguo, y el viento pasa del mismo modo en que Homero, aunque no haya existido, lo escuchó pasar. Más exacto sería decir que un estado de alma es un paisaje; la frase tendría la ventaja de no contener la mentira de una teoría, sino tan sólo la verdad de una metáfora”.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego

Semana de abuelas

Día de las abuelas
Día de las abuelas

Mi abuela me enseñó a hacer pan, a buscar huevos en el gallinero, me enseñó la vida de las abejas, me enseñó a hacer un nudo para que no se desate y me enseñó, también, que lo más importante es tener la valentía para ser la persona que uno es.

Día de las abuelas

El próximo domingo se festeja el día de la abuela. Durante toda la semana vamos a traer fotos viejas de abuelas anónimas. No las conozco pero me gustan sus sonrisas.

«Ante nosotros pasan las escenas como en un cinematógrafo, pero la cinta permanece una y entera más allá del tiempo» (Miguel de Unamuno)

«el perfume del patio de la abuela, / las risas y las charlas y los juegos»

Día de todos los muertos

Placa estereoscópica. Junio 1914.

Placa estereoscópica. Junio 1914.

¡Unas de las fotos estereoscópicas más raras que tengo!

Candelaria y yo

Candelaria y yo

Cuando encontré esta fotografía, nos vi, mi hermana y yo, en un viaje por el tiempo. Yo siempre fui menor aunque no era tanto menor que ella. Bastaba esa mínima diferencia para que yo estuviera a su cuidado. En algún lugar de mi imaginación somos nosotras dos. Cuando miro fotografías viejas no es mi cuerpo ni son los lugares, pero las miradas de los otros cuentan también mi historia. Hoy, a mi hermana de mirada dulce, le dedico esta fotografía.

¡1000 fans en Facebook!

1000 fans en Facebook

¡En ABRIR EL TIEMPO estamos de festejo: ya llegamos a los 1000 seguidores! Gracias a todos por sus palabras y muy especialmente a Graciela Kasprzyk Jasinski, Maria Susana Polizzi, Lisberth Vargas, Margoth Flores y Juan Samuel Hurtado Echeverri por compartir recuerdos de sus vidas. Para todos los que les apasiona ver fotografías antiguas porque nos cuentan algo de nuestra historia…

Ella es mi tía bisabuela cuando cumplía diez años.

Cuatro señoras en una diapositiva

Cuatro señoras en una diapositiva

ABRIR EL TIEMPO en…

Hoy fui a buscar un proyector de diapositivas Kodak. Agarré un carrusel y saqué una diapositiva. Me quedé sin palabras.

¿De dónde es esta fotografía?

La vida de Sofía

La vida de Sofía
La vida de Sofía (1960)

Mar del Plata, Argentina. Circa 1960.

La vida de Sofía (1946)

Mar del Plata, Argentina. Circa 1946.

La vida de Sofía (1950)

Mar del Plata, Argentina. Circa 1950.

Encontré estas fotografías perdidas en un mercado de pulgas porteño. El tiempo pasó y el hijo de Sofía tuvo sus hijos y Sofía envejeció con él. Viajaban, reían, comían, vivían juntos, cantaban, dormían, leían, charlaban, se amaban…Imagino sus vidas y pienso en Berger: «Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos».

El hombre y su ventrílocuo

El hombre y su ventrílocuo

Estudio fotográfico Bixio & Castiglioni.

Cuando encontré este retrato pensé en un ventrílocuo y su muñeco. El niño fue sentado sobre una mesa y el fotógrafo ubicó el nivel de la cámara respecto del adulto. Todo en el niño está en función de la mirada de su padre: la rigidez, su pose excesivamente formal y su ropa reflejan el status social simbólico que el retrato burgués buscaba inmortalizar. Una versión pequeñita, en miniatura, de la fuerte figura paterna. Para que el niño diga lo que el padre hablaba con el vientre…

Los miedos de mi madre

Los miedos de mi madre

Esta es la foto preferida que tengo de ella. Mi madre y mi tía en el Fortín, Córdoba, circa 1960.

“Si recordar es vivir, con la Kodak no se olvida”

“Al aire libre, todo invita a la Kodak. En la playa, en el jardín, en el paseo en las sierras, la Kodak perpetúa el recuerdo de los ratos agradables. Si recordar es vivir, con la Kodak no se olvida”. (Revista El Hogar, 1928)

Repetí el ritual dominguero de revolver fotos viejas en mercados de pulgas porteños. Mujeres/niños, mujeres con sombreros, familias, carros, mascotas, militares… las etiquetas para categorizar fotos sueltas son siempre muy similares. Pensé en revolver algunos cajones y ver qué aparecía.

Hace unos años leí  La mujer y la fotografía. Una imagen espejada de autoconstrucción y construcción de la historia, un libro fantástico de Alejandra Niedermaier que relata la forma en que las mujeres se convirtieron en protagonistas y narradoras de su propio destino. Con esa costumbre que tengo de olvidarme de lo que leo, decidí empezarlo otra vez.

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