View-Master GAF y un carrete de Alicia

El último día de un viaje por París entré a un mercado en el barrio Le Marais y encontré una tienda de fotografías antiguas. Había una pequeña vitrina con fotografías estereoscópicas de vidrio pero el dueño del local me dijo que no estaban a la venta. Lo que sí vendía era un visor estereoscópico para niños de la marca GAF. Lo agarré y lo puse contra el sol del mediodía. Allí estaba Alicia en el País de las Maravillas en la partida de croquet. Pasé el carrete y aparecieron siete imágenes estereoscópicas del Gato de Chesire, la Reina absolutista, los flamencos, los erizos y las cartas…

A la vuelta, busqúe el libro en mi biblioteca y leí el capítulo VIII otra vez, escrito por el genio de Lewis Carroll.

“Cuando llegó donde estaba el Gato de Cheshire, se sorprendió al encontrar una gran multitud reunida alrededor de él. Estaban discutiendo el verdugo, el Rey y la Reina, que hablaban todos a la vez, mientras los demás guardaban silencio, y parecían muy intranquilos.
Cuando Alicia apareció, los tres apelaron a ella para que dirimiera la cuestión, repitiéndole sus argumentos, aunque, como hablaban todos al mismo tiempo, ella encontró muy difícil entender bien lo que decían.
El verdugo argumentaba que no se puede cortar una cabeza a menos que exista un cuerpo del cual cortarla. Que él nunca había hecho algo parecido antes, y que no iba a empezar a hacerlo a esa altura de su vida.
El Rey decía que cualquier cosa que tenga una cabeza puede ser decapitada, y que se dejara de decir disparates.
La Reina aducía que si no se hacía algo al respecto en ese mismo instante, ella haría ejecutar a todo el mundo. (Era esta última observación la que había puesto tan serios y ansiosos a todos los asistentes.)
A Alicia no se le ocurrió decir otra cosa que:
-Él pertenece a la Duquesa, mejor le preguntan a ella.
-Ella está presa -dijo la Reina al verdugo-. Tráela aquí.
Y el verdugo partió como una flecha.
La cabeza del Gato comenzó a esfumarse apenas el verdugo se fue, y cuando éste volvió con la Duquesa, había desaparecido del todo. El Rey y el verdugo echaron a correr desatinadamente por todas partes buscándolo, mientras el resto de los jugadores volvía al juego.”

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