Mi otro yo

Coleccionar puede ser una tarea inacabable. Por eso decidí empezar por algún lugar y ese pequeño mundo fue el de la fotografía estereoscópica. Un día que paseaba por el Mercado de San Telmo encontré la foto de estos gemelos en Mar del Plata. La tenía en mis manos cuando un señor se avalanzó y me preguntó «¿Gemelos?»

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La visión binocular y la percepción de realidad

Placa estereoscópica de Elise Schulze y Maia, mi abuela materna. Villa
Ballester, Partido de Vicente López, Argentina. Circa 1920.

El primer efecto que sentí al ver una fotografía a través del estereoscopio fue de tal sorpresa que no lo puedo comparar con ninguna otra experiencia. Todavía no leía enciclopedias, tampoco había viajado y, mucho menos había googleado el mundo. Y, de repente, aparecieron París, los Alpes suizos, Roma, Santiago de Chile, Marruecos, Adrogué, Villa Adelina…

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