Qué-hace-esa-muchacha-asomada-a-la-baranda

Este es lado oscuro de la familia. Todos lo tenemos, no? “El lado de papá” decía mi madre con cierto resentimiento que yo no lograba entender. Mi tío Baldomero era muy generoso conmigo. Las pocas veces que lo veía me entregaba un sobrecito blanco con algo de dinero adentro. Me sentaba en sus rodillas y me repetía la misma frase, como una letanía: “Danielito, si yo no hubiera ido preso, ahora sería Presidente de la República”. Y yo le creia a mi tí Baldo, mientras contaba la platita y ya pensaba qué me iba a comprar en el quiosco.

Mi tía Blanca era la hermana mayor de Papá. Era muy distinguida o quería parecerlo. Además, estaba casada con ese presidente que no fue! Luisa, era la hermana del medio. Luisa era una belleza. Yo no podía creer lo que veía. Era más linda que mi mamá! Tenía unos ojos transparentes, el pelo grueso y lacio. Una actitud agresiva que me atraía. Mi mamá decía que Luisa era un desperdicio por que se había casado con un “negro” que encima era solo maestro y trabajaba en YPF. Un bruto peronista.

Papá, el hermano menor. Con los rasgos deformados por la incipiente adolescencia, la misma mirada pánfila de aquella foto en los brazos de la bisabuela. Todavía no sabe cuál será su futuro. Ni sospecha que su padre y su madre, que tan poco se le parecen y siempre están con esa expresión endurecida y amargada, iban a marcar para siempre su destino, con la ayuda de sus dos hermanas, y por supuesto, del tío Baldomero.

(Daniel Merle
¿Qué hace esa muchacha asomada a la baranda?
Buenos Aires, Argentina
1940)

Comentarios

  1. Caia dice:

    Qué intrigante el relato!

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  1. Caia dice:

    Qué intrigante el relato!

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